El 21 de mayo de 2011 no fue el día del juicio final. El 21 de octubre de 2011 no será el fin del mundo como lo aseguraba Harold Camping y su séquito.
Desde que tengo uso de razón, el mundo se acaba. Viví toda mi infancia traumado por el fin del mundo, sobretodo al imaginar la posibilidad que esto implicaba al ver grandes filmes escatológicos como Terminator, 12 monos, Armageddon, ID4, Epidemia y Matrix, todas con su propia teoría de la extinción de la raza humana. Sin embargo, el fin de los tiempos no sólo se ha presentado en películas de ciencia ficción, sino en grandes filmes como la legendaria El séptimo sello de Ingmar Bergman. ¿A qué se refiere el séptimo sello?
En el libro de las Revelaciones, conocido también como el Apocalipsis, Juan nos guía por un mundo lleno de simbolismos. Uno de ellos, quizás el más evocado por los escatológicos que deseen usar este libro en sus obras de arte, es el Libro de los siete sellos. El Cordero de Dios abre los siete sellos del libro. Al abrir los primeros cuatro surgen los jinetes: la guerra, el hambre, la peste y la muerte. El quinto y sexto sello originan eventos naturales desastrosos. El séptimo sello origina el inicio del fin. Según el libro de las Revelaciones estamos cercanos al fin cuando se juntan: la guerra, el hambre, la peste, la muerte y los desastres naturales.
La guerra: guerras como la de Irak, Afganistán, y últimamente, Algeria, Libia, Egipto...
El hambre: en lugares como África, el Medio Oriente, Latinoamérica, y recientemente, algunos europeos y norteamericanos con la crisis.
La peste: con enfermedades como la influenza humana.
La muerte: de millones de personas por los factores anteriores, y los que posteriormente se dirán.
Los desastres naturales: con terremotos en Haití, Chile, el tsunami en Japón, las sequías, las inundaciones...
¿Qué es lo que falta en la fórmula para no decir que estamos a punto del declive?
La realidad: el libro de las Revelaciones es un libro que data de tiempos de Jesucristo. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde proviene, y hay expertos que incluso dudan que Juan haya sido su escritor. Es un libro lleno de simbolismos. Los cuatro jinetes han aparecido a lo largo de los 2011 años de la era cristiana. Recordemos que durante la edad media, cuando la Guerra de Cruzadas, la peste bubónica se hizo presente en Europa y los cruzados pensaban que el fin del mundo se acercaba por la aparición de los cuatro jinetes. Esos mismos jinetes que aparecieron en épocas de las grandes guerras mundiales.
¿Por qué es lógico que aparezcan los cuatro jinetes? Si existe una guerra, los recursos económicos se desvían hacia la milicia, dejando a las poblaciones escasas de ellos. Un pueblo escaso de recursos es incapaz de producir alimento, por lo que viene el hambre. Al dejar de alimentarnos nuestras defensas bajan, por lo que las enfermedades pueden atacarnos con mayor facilidad. Y al final, todo se traduce en muerte. La aparición de los cuatro jinetes es muy evidente en países que tienen guerras. Lo que no es tan evidente es la relación de los factores que listamos inicialmente (a un nivel global). La aparición de la influenza nada tendrá que ver con las guerras en el Medio Oriente (¿o sí?)
Por otro lado, las catástrofes naturales son del mismo modo una fuente de muertes, hambrunas y enfermedades. Ésas son las incontrolables, las que no podemos evitar, pero que hemos aprendido a vivir con ellas. Los terremotos en ciertas regiones siempre han sucedido, al igual que los maremotos, huracanes, inundaciones. El verdadero problema quizás son los efectos del cambio climático, huracanes y tornados más fuertes y en regiones que no deberían, sequías e inundaciones más graves.
Los simbolismos no terminan con el Libro de los siete sellos. La aparición de los 144,000, el combate del dragón, el surgimiento de la bestia, la prostituta de Babilonia, la mujer vestida de sol con el niño: ¡todo ello son símbolos de cosas que ya han sucedido! Los 144,000 se refiere a las tribus de Israel. La bestia, con su enigmático 666, es el acrónimo que los cristianos perseguidos utilizaban para referirse a Nerón, su más sanguinario perseguidor. El símbolo del anticristo (una cruz volteada) fue la forma en la que Pedro murió en la cruz. Se puede decir entonces que el Apocalipsis narra eventos que ya han sucedido y el surgimiento de La nueva Jerusalem: la forma en la que la Iglesia Católica se forma como institución.
¿Y de ahí para adelante? Simplemente es buscarle un fin al mundo. Los medios de comunicación en los últimos tiempos sólo han servido para aterrarnos. De 20 años para acá, esto es lo que vemos y oímos:
- Guerras en: Irak (golfo pérsico), Yugoslavia, las torres gemelas, Afganistán, Irak (segundo round), Algeria, Libia, Egipto...
- Epidemias de: cólera, abejas asesinas, ébola, influenza aviar, influenza porcina...
- Desastres naturales: huracán Catrina en New Orleans, terremotos en Chile y Haití, tsunamís en Indonesia y Japón...
- Desastres tecnológicos: Y2K...
- Desastres económicos: crísis...
- Aparición de monstruos: el chupacabras...
- Desastres ecológicos: derrames de petróleo, crisis nuclear en Japón...
- Fin de los tiempos según las religiones y creencias populares: con los seguidores de Nostradamus, los extremistas religiosos que aún intentan buscarle una interpretación al Apocalipsis y otros textos... y no olvidemos la que nos espera con el fin de los tiempos debido al término del calendario maya.
No es que algunos no sucedan, ni que todo lo anterior sea un escandaloso invento de los medios de comunicación para desviar nuestra atención mientras existen problemas mucho mayores que resolver, es simplemente el impacto que como sociedad ha creado. Anteriormente si los europeos sufrían un ataque de peste bubónica, el mundo estaba por acabarse, para los europeos... los asiáticos, africanos y americanos no se escandalizaban. Hoy todo parece ser un pretexto para escandalizarnos de un probable fin del mundo: los medios sólo han causado terror (o han dado el pretexto para hacerlo).
Lo que sí es un hecho es que el fin del mundo no se dará por guerras (que somos capaces de detenerlas), epidemias (que tenemos la habilidad de curar), tecnología (que nunca será capaz de dominarnos), crísis económicas (que somos capaces de reformularla a una verdadera economía), monstruos, etc. Lo que hoy verdaderamente debe preocuparnos, pues es realmente un problema que puede acabar con la vida en este planeta son las altas emisiones de CO2, la degradación de nuestros recursos naturales, el uso indiscriminado de los recursos nucleares: esos son los que pueden definitiva e irreversiblemente romper el séptimo sello.