El pasado 21 de diciembre de 2012 marcó el fin del 13 Baktun y el inicio del 14 Baktum. Muy en contra de todo presagio, el final del calendario maya no fue el presagio del fin del mundo, y jamás lo será. Ya habíamos discutido esto anteriormente en El Séptimo Sello. Era una falacia tan enorme como esperar que el fin del calendario gregoriano se vería seguido por bolas de fuego en el cielo, dragones llameantes, o como sucedió en este caso, serpientes emplumadas capaces de destruir al mundo. ¿Acaso eso pasa cada 31 de diciembre? Por supuesto que no.
En lo personal había tomado la decisión de dejar de creer en el fin del mundo como un evento único en la inmensidad del tiempo. Esto es, no creo que jamás vivamos una eventualidad como el surgimiento de monstruos capaces de destruir el mundo. Si acaso podemos esperar un ataque de seres extraterrestres, aunque la ciencia nos ha confirmado que es un evento por demás improbable. No hemos comprobado la existencia de vida en otros planetas, y aquellos capaces de contenerla se encuentran tan lejanos que aún viajando a altas velocidades, nuestros invasores habrían tenido que salir a la invasión hace ya algunos millones de años. Quizás sea más probable imaginar un fin del mundo causado por una colisión de materia espacial, aunque ello al parecer ya sucedió durante la era de los dinosaurios.
Casualmente ocurre que el meteorito que destrozó la vida en el periodo Cretácico aterrizó en la península de Yucatán, donde los mayas florecieron. Se dice que fue este acontecimiento el causante de la creación de cenotes en la zona. La península de Yucatán se encuentra más agujerada que un queso gruyere. Si lo mayas sabían esto, o lo imaginaban, nadie lo sabe a ciencia cierta. La cultura maya es una de las más misteriosas y su desaparición no ayuda a aclarecer todo lo que sabían. Hay teorías que argumentan que dicho meteorito contenía vida extraterrestre, que al ser liberada y aclimatarse a la atmósfera terrestre, logró evolucionar en lo que hoy conocemos como seres humanos. Otros piensan que el meteorito es en realidad una nave espacial y hay hasta quienes han argumentado que ahí habita el dios del inframundo.
Todas las culturas hablan de dioses que han venido desde el cielo o la tierra. Todas ellas hacen mención del mismo tipo de dioses, y algunas leyendas, por más lejanas que se hayan originado, pueden coincidir. Por ejemplo, Prometeo fue encadenado por haber traído el fuego, del mismo modo que la serpiente fue condenada por haber recomendado a Eva comer del fruto del árbol prohibido. En la mitología nórdica, tal es el caso de Loki. Todos ellos fueron posteriormente considerados como los villanos, simplemente por traer progreso a la humanidad.
Pareciera ser que el progreso y el conocimiento han sido históricamente perseguidos. Supongo que es más sencillo perseguir al letrado y mantener al ignorante. Es una cuestión de poder y de control. Es seguir haciéndonos pensar que un día un ser todopoderoso vendrá a destruirlo todo y volverá a rehacer el mundo con aquellos que han creído en él. En lo personal decido no someterme más a ese control, y empezaré por dejar de pensar que el mundo está por terminarse.
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